terminadas las letras había que seguir con los números, ¿del 2 al 10 o del 10 al 2? ¡qué más da!. lo mejor de todo ha sido llenarme de sorpresas al trabajar con números.
todos estos años, tanto universitarios como en el ejercicio de la profesión de diseñador, he investigado, admirado y jugado con tipografías, pero sólo hoy he caído en cuenta que casi no me había fijado en los números. sí, reconocía los números mayúsculos de los minúsculos; buscaba su integración con las líneas de texto, pero observar composiciones realizadas exclusivamente con números ha estado (y aun no se por qué) fuera de mis trabajos habituales. por eso, al concentrarme esta vez sólo en el dos, me he sorprendido y he sonreído como un niño chico con zapatos nuevos.
fijaos, por ejemplo, en el dos de corazones; al utilizar la gáramond con un "2" derecho y otro invertido, podemos llegar a leer "27"; o en el de tréboles. ¡qué suerte que esté aplicado con helvética!. la unión de ambos números nos conduce naturalmete a los pétalos del trébol. en el caso de los diamantes, sólo la futura podía conseguir un espacio interior capaz de evocar la planta de un taller en la bauhaus (seguro que nunca hubo un taller con esa forma, pero...¿a que podríamos imaginarlo?
ha sido maravillosos iniciarme en la composición con números. un descubrimiento tan mágico para mi que ya me queman los dedos para empezar el tres.

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